Inventando papeles visita

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5/27/20242 min read

06 marzo 2026

Un taller donde las fibras guardan memoria

Visita al taller Inventando Papeles en el Totoral

black blue and yellow textile

Tocar la fibra

Ayer, con Carla y nuestra bebé, tuvimos un paseo precioso. A unos pocos kilómetros de El Quisco, en el Totoral (nombre preciso para el lugar y el espacio en el que nos recibirían, ya entenderán por qué) nos encontramos con Victoria: una artista y artesana que, junto a su hijo Oliver y su nieto, ha construido y sigue haciendo crecer un espacio que nos dejó emocionados.

Victoria trabaja hace más de veinticinco años fabricando papel. Desde nuestro estudio nos encanta buscar lugares, materiales y texturas para nuestros proyectos. Es común para nosotros visitar empresas con grandes bodegas, recepcionistas y pequeños muestrarios llenos de papeles con nombres rimbombantes, exportados desde lejos y organizados en paletas de colores que apenas podemos imaginar.

Pero lo de ayer fue algo completamente distinto.

Jullian Pinto

Las texturas que veíamos tenían algo mucho más valioso y único. Victoria comenzó a mostrarnos su producción del año anterior y sus investigaciones actuales, y nos fue muy difícil cerrar la boca del asombro. Papeles que parecían tejidos a mano, con texturas naturales que jamás encontraríamos en ninguna empresa. Olores de plantas que se integraban al papel a través de procesos de recolección, de fogón y de taller; fibras naturales transformadas con paciencia, en un trabajo que terminó tocando nuestra propia fibra.

El Totoral lleva en su nombre la memoria de una fibra. La totora (una planta que crece en los bordes del agua, en esteros y humedales) ha acompañado a las comunidades humanas desde tiempos muy antiguos. Con ella se han construido objetos cotidianos a partir de una planta flexible, resistente y abundante en los paisajes húmedos. Muchos lugares reciben el nombre de “totoral” porque allí, alguna vez, crecían grandes campos de esta planta que ofrecía refugio y sustento.

Pensábamos en eso mientras escuchábamos a Victoria hablar de su vida, su oficio y la familia. De alguna manera, en ese taller del Totoral las fibras siguen cumpliendo su antigua función: unir naturaleza y manos humanas para transformarse en algo que guarda memoria.

Nos cuesta imaginar muchos lugares como este, donde convivan tanta dedicación, trabajo y amor. No nos dio el tiempo para seguir conociendo y aprendiendo, pero nos fuimos con la cabeza llena de ideas y el corazón contento. Sentimos que este es el inicio de un camino largo por recorrer en comunidad, y que desde nuestro oficio también podemos aportar algo para seguir uniendo fibras.

Victoria, Carla, Lía y Jullian en Taller Inventando Papeles